Comenzamos esta serie de entrevistas con la escritora Vania T. Curtidor.
¡Bienvenida, Vania!
Nos llamó la atención de tu relato Orfeo 2100 (Revista nº X. Horizontes. Droids & Druids, 2025) la perseverancia en la escritura, la cohesión del relato.
Nos preguntamos cómo te vino la idea de esta historia a la cabeza y, especialmente, lograr ese ritmo ininterrumpido por parte del personaje narrador, toda una demostración de tesón a la hora de escribir, así como la indefinición del entorno; si tiene relación con tu formación.
¿Qué puedes decirnos?
Muchas gracias por las palabras tan bonitas para mi relato. La primera semilla de esta idea fue el tema de la convocatoria.
Estuve dándole muchas vueltas a qué podía escribir que estuviese relacionado con el concepto de "horizonte", pero, por más que pensaba, lo primero que me venía a la cabeza era siempre "horizonte de sucesos". Y sí, seguramente esto es debido a mi formación, ya que estudié Física. Creo que en este relato es en donde mis estudios tuvieron más relevancia.
Una vez decidí explorar ese concepto, me planteé qué podía ser interesante. Otro concepto que me vino a la mente es lo que se conoce como "radiación de Hawking", donde es posible que una partícula escape del agujero negro si un par partícula-antipartícula se crea cerca del horizonte de sucesos. Eso me dio la idea definitiva: comunicación entre dentro y afuera del agujero negro.
El cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko visto por Rosetta (febrero 2015)
CC BY-SA IGO 3.0.Edit by Jason Major
CC BY-SA IGO 3.0.Edit by Jason Major
La última pieza que tuve que encajar fue decidir si quería ir por la ruta de la fantasía o de la ciencia ficción. Como ya usaba dos conceptos científicos, decidí ir por ciencia ficción pura (o casi, ja, ja) y hacer que mi personaje principal fuese un satélite cuya sonda se adentra en el agujero negro. Para este par de personajes me inspiré mucho en la misión Rosetta de la Agencia Espacial Europea.
El ritmo me vino casi natural al haber definido que el personaje fuera un satélite. Fui describiendo las fases de una misión a través de la voz relativamente objetiva que sabe lo que ocurre porque está programada para ello. Aunque, al final, Orfeo sí que es un poquito dramático también (risas).
Una vez más, saber de física nuclear y de partículas (mi especialización) fue muy útil para esto, porque para describir las fases de la misión y las cosas que ocurren en el entorno me iba preguntando "¿cómo funcionaría esto?", y lo iba investigando y descubriendo casi a la vez que el satélite lo vivía.
Así que primero describí la situación desde un punto de vista científico y tecnológico, y después añadí el mínimo de explicaciones posibles para mantener ese tono, pero que la acciones se entendieran para todos aquellos que no somos un satélite (risas).
Lo último que se me ocurrió fue el nombre. Y aquí, una vez más, me inspiré en la misión Rosetta, cuya sonda se llama Philae.
Recomiendo mucho ver el vídeo promocional que hizo la ESA en su canal de YouTube:
https://www.youtube.com/watch?v=f5OIme-pCZY&list=PLbyvawxScNbtYjdCDjoLsGbHO3CSUJ6Jn&index=5
Como muchas misiones espaciales tienen nombres inspirados en mitología, me pareció muy adecuado para la historia que el satélite y la sonda se llamaran Orfeo y Eurídice.
Empezar un relato como Traeremos primaveras (Revista V Aniversario. Droids & Druids, 2026) en un cuarto de baño de discoteca después de tragar una mosca y cómo lo finalizas, hace pensar en premeditación (risas). Desde luego, tienes facilidad para llegar al lector...
Muchas gracias. Me alegra leer eso porque, sobre todo en relato, intento que todas las partes queden bien unidas y que el final referencie el principio.
Tras leer Las flores volverán a crecer (Revista VII. Comunicaciones. Droids & Druids, 2023), un magnífico relato con un desarrollo exquisito centrado en el lenguaje de las flores destaca, como en otros que he podido leer, una cuidada escritura, preocupación por el vocabulario, temas originales... y mucho trabajo; se tiene la impresión de que te mueves muy bien entre escrituras de la emoción y la literatura de futuros comunes, de convivencias.
Una vez más, tengo que decir "muchas gracias". En este relato quise tomar el lenguaje de las flores, típicamente europeo, y trasladarlo a una ambientación caribeña, con elementos propios de la cultura y la mitología del lugar.
Intento siempre plasmar las emociones de los personajes con bastante peso, y en este relato las flores me daban un medio perfecto para ello. Además, al ser un formato corto, sí que cuido el vocabulario todo lo que puedo. Y sí que es muy cierto que la convivencia y futuros comunes suelen ser temas recurrentes en mi obra porque para mí son la clave para poder sobrevivir a esta época que nos ha tocado vivir.
Hemos visto entre tus lecturas a Isabel Allende, Toni Morrison, Ray Bradbury, José Saramago, ¡George B. Shaw!, Juan A. Oliva Ostos, Laura Tárraga... Qué temas buscas de lectura y que estás leyendo ahora.
En lectura voy alternando sobre todo entre fantasía, terror y ciencia ficción, dependiendo de la época. Pero cada cierto tiempo voy volviendo al realismo mágico, que fue el subgénero fantástico que me enamoró de estos géneros. En general, me encantan las obras que exploran temas de comunidad y de vidas cotidianas siempre desde el prisma fantástico. Intento también alternar entre autores internacionales y obras publicadas por editoriales nacionales independientes.
Ahora he terminado ¡Guardias, Guardias! de Terry Pratchett y estoy a punto de comenzar Alicia tiene que morir de Penélope Fernández, un retelling distópico de Alicia en el País de las Maravillas que tengo muchas ganas de descubrir.
Vania, tercera por la izquierda en la primera fila, en el Festival Terramur de 2026
Citas autores que, por ejemplo, acudieron al pasado Sant Jordi; me parece importante la relación con escritores de la misma generación literaria, independientemente de la edad. Qué admiras, cómo auguras sus futuros temas y publicaciones; qué te atrae de ellos y qué piensas de la escritura de toda esta generación que vas conociendo.
Admiro a cualquier persona que, en esta época que nos ha tocado vivir, se sienta en una habitación (o cafetería, tren, o donde sea) y "junta letras" hasta tener una historia en la que vuelca sus experiencias, miedos, inquietudes y deseos. Me gusta mucho conocer y leer la obra de escritores que se mueven en el mundo de la edición independiente porque, como he dicho, la época en la que vivimos no es nada fácil.
Cuantas más personas conozco, más veo que hay mucha gente que tiene cosas interesantes que decir y, sobre todo, con ganas de compartir y crear comunidad. Creo que, aunque el mercado editorial es complicado, las personas que se mueven por este mundo van a seguir ofreciéndonos sus obras.
Las antologías de Adviento Fantástico (advientofantastico.org), una loable iniciativa de Ana Saiz y David Fernández Vaamonde de apoyo a causas humanitarias, tuvieron una gran difusión y, seguramente, te dieron muchas satisfacciones.
Participaste en las ediciones de 2024 con El búnker y en 2025 con Space Jollity, escrito conjuntamente con Rubén Carrasco. ¿Qué poso te dejó el paso por una propuesta tan especial?
Designásteis como organizaciones beneficiarias a A lifeline for Gaza (UNRWA) y Help Children in the Democratic Republic of Congo...
Como pongo en mi biografía de ambos Advientos, considero participar en esta iniciativa uno de mis mayores logros literarios. No solo por todas las personas que han colaborado y que he podido conocer, con el honor que significa que mi nombre aparezca junto al suyo, sino porque es un evento literario que abarca todo diciembre y tiene la esencia de la ilusión de las fiestas con una obra fantástica cada día y crea además comunidad.
Además, en el plano más personal, escribir con Rubén fue para mí una de las mejores experiencias porque es mi amigo desde el instituto y es la persona que me inspiró para volver a escribir en mi época adulta; al margen del reto que fue escribir de nuevo ciencia ficción, y equilibrar más la parte de ciencia ficción dura con una historia muy emocional.
Tu relato Imilla apareció traducido al inglés por Monica Louzon en publicaciones como Constelación Magazine (2021), Speculative Fiction in Translation (2021), y otras.
En una entrevista, Monica alaba la atmósfera que habías creado y que la trasladó a cuando vivía en Sudamérica; se emocionó con la "profunda paz" que transmitía.
¿Cómo surgió esta posibilidad de colaboración, que he comprobado que tuvo bastante eco en publicaciones de lengua inglesa, y qué crees que te ha aportado?
Cuando conocí el proyecto Constelación Magazine, cuyo propósito era publicar relatos y artículos en español o inglés con su respectiva traducción en la misma revista, supe que quería formar parte de él.
Así que me animé a mandarles un relato a su primera convocatoria, que tuve el honor de ver publicado junto con obras de Silvia Moreno-García o Malka Order, por ejemplo. La revista se encargó de contratar a Monica para que tradujera mi relato al inglés. Para mí fue como estar en un sueño en el que medios en lengua inglesa, y algunos en español, se hacían eco de la revista y de mi relato.
Además, esa obra en concreto fue una forma de explorar y aprender mucho sobre la cultura y mitología de la zona andina, mi lugar de origen, así como rendirle un homenaje a mi manera y, quizás, acercarla a personas que no la conocían.
Los personajes de ese relato han dado pie a una historia más larga en forma de novelette, que espero que vea la luz en un futuro próximo.
Confieso que he tratado de leer relatos tuyos siguiendo un orden cronológico, pero ¿cuál dirías que es tu evolución, es decir, de dónde partiste y hacia dónde te gustaría dirigirte? ¿En qué andas ahora mismo, si quieres compartirlo?
Desde que empecé me ha interesado especialmente explorar culturas (latino)americanas y personajes migrantes o problemas sociales, temas que muchas veces me llevan hacia un tono más dramático y oscuro.
No escribo mucho, aunque he tenido el honor de ver bastantes de mis relatos publicados, muchos de ellos de la mano de Droids & Druids, una asociación que admiro mucho por todo lo que hace por la literatura de género en España.
Una de las cosas que voy aprendiendo es que el tono de una historia puede ser más cómico y aun así tratar temas importantes y con peso. Me queda mucho recorrido para poder escribir humor bien, pero es algo que he aprendido a valorar mucho a través de voces nacionales como Ana Saiz, Celia Corral-Vázquez, Inés Galiano o Borja Alonso, por nombrar unos pocos.
Ahora mismo estoy escribiendo una novela corta distópica con toques fantásticos, siempre con referencias culturales y mitológicas así como crítica social. Además, mantengo los ojos abiertos para no dejar pasar convocatorias de relatos para proyectos en los que me gustaría participar.
¿Qué dirías que has aprendido e integrado en todos estos años de escritura? Consejos que nos darías.
Es algo que se dice mucho, pero he aprendido que la escritura no tiene por qué ser un camino solitario.
El consejo que yo daría es siempre seguir y apoyar proyectos que nos inspiren, y así encontrar la comunidad literaria que nos dé el apoyo necesario. Y, por supuesto, escribir con honestidad sobre temas que nos interesen.
Muchas gracias, Vania.
Vania T. Curtidor descubrió su pasión por la lectura de niña.
De adolescente se interesó por aquello de escribir.
Tras obtener el primer puesto en el concurso de relatos de su instituto a los diecisiete años, le pareció buena idea retirarse del mundo literario con una cuota de éxito del 100%.
Sólo necesitó trece años y acabar un doctorado en Física para darse cuenta de que también podía escribir en su época adulta.
Sus obras Las flores no dejarán de crecer y Orfeo 2100 fueron candidatas a los premios Droide y Druida de relato en 2024 y 2026.
La traducción de su relato Imilla por Monica Louzon (@molo_writes) fue candidata en 2022 a los Science Fiction and Fantasy Rosetta Awards, que reconoce las traducciones de literatura de ciencia ficción y fantástico realizadas en todo el mundo.
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Publicado en YouTube por Javier Angulo Ikazuriaga @krapolis







