En "La Rosa de las nieblas", Lola Robles es capaz de dar vida a cada uno de sus principales personajes, ocultos tras una máscara de la que se van a ir despojando conforme avanza la narración en una novela irresistible.
Esa vida se manifiesta incluso en quien menos parece tenerla; véase Sebeok, uno de los cuatro navegantes, nativo del planeta Helevorn y tripulante de la nave que llega a Niflhéim, acompañado por:
- Yolen, la narradora de la historia, terrestre y piloto libre, dueña de la nave
- Jane, también terrestre y antropóloga especialista en civilizaciones antiguas, periféricas y aisladas, comunicadora e intérprete; y
- Érik, un dodimi, iniciado, alumno y mensajero de la doctrina espiritual y filosófica del planeta Vodar, su mundo nativo.
La misión que ha llevado hasta Niflhéim a estos navegantes es tratar de salvar al mundo del tirano Íngvar, emperador de la galaxia.
Lola Robles nos narra a través de Yolen, desentrañando cada uno de los personajes que van apareciendo, un relato que atrapa desde la primera frase que nos deja en suspense: "Aterrizamos en Niflhéim amparándonos en la noche del planeta".
Iremos conociendo los secretos que guarda el planeta, por qué está habitado por un pueblo desplazado de su lugar de origen; nos enteraremos de la estructura social de ese pueblo, y el porqué necesitan a las mujeres para poder vencer o convencer a los tiranos, la relación del emperador con ellos y, en especial, con sus mujeres...
Los secretos que oculta la novela se irán desvelando a lo largo de la trama para llegar a un capítulo séptimo repleto de respuestas a esas preguntas que nos hemos ido planteando, y nos sorprenderá la alternativa al tirano, las promesas y posibilidades.
Las ideas de Lola Robles hacia una utopía se mastican en cada una de las frases que nos regala en esta narrativa tan bien construida. No hay que olvidar que la autora es filóloga para comprender cómo destaca y argumenta la importancia que le da a la lengua materna, y cómo se puede desterrar a un pueblo no sólo expulsándolo de su planeta, sino desnudándolo de su lengua.
Por otro lado, manifiesta su feminismo en la diversidad de mundos que conoceremos de esta galaxia, si viven o no de acuerdo a una teoría no patriarcal.
Las contradicciones -como matar o no matar, por ejemplo- y los diálogos entre los personajes nos invitan a posicionarnos en un abanico de ideas que surgen de manera fascinante, haciéndonos partícipes de los distintos encuentros entre los tripulantes, las mujeres o los dirigentes del planeta Niflhéim para dirimir si apoyan la misión de los cuatro navegantes, de manera que nos sumergimos en una narración con apariencia de realidad, sobre todo si la comparamos con los tiempos que corren.
La autora sabe bien que una manera de acercarnos a fórmulas más humanas y universalizables de habitar esos mundos es desmontando a los tiranos de su poder.
La caracterización de los personajes resulta tan impresionante que nos lleva a pensar que la propia Lola Robles tenga parte de cada uno de ellos; lo consideramos así por su forma de cuidarlos y mimarlos, presentándolos como si fueran hijos queridos o no.
Y las mujeres -cómo no- tienen una buena representación, desde las protagonistas hasta personajes secundarios o grupos especiales, como las dominadoras de la fatia, conocimientos que poseen las mujeres niflúngars, las desterradas al desolado planeta en el que transcurre la novela, incluyendo capacidades para alcanzar el nuru, el poder de transformarse en un animal.
Tras una primera lectura y otra más concienzuda, animo a sumergirse en el mundo mágico de la fascinante narrativa de Lola Robles a través de su propuesta de otra galaxia posible en "La Rosa de las nieblas".
Mercedes Merino es poeta y escritora, licenciada en Historia y especialista
en María Zambrano (Formación Avanzada de Filosofía).
Título: "La Rosa de las nieblas" (novela)
Autora: Lola Robles
Editada por: Crononauta (2026)



