lunes, 7 de noviembre de 2016

Wilfred Owen: Por las puertas de la poesía y la guerra.



“If you knew what hands have been laid on my arm, in the night, along the Bordeaux streets, or what eyes play upon me in the restaurant where I daily eat (…)”
Carta de Wilfred Owen a su madre.

Joven, hace cien años.                                              
Un duro bigote perfilando
la boca sonriente,
los labios.

Aquellas noches en la ciudad francesa –Burdeos-
y los poemas.

“Si supieses qué manos se han posado en mi brazo”,
escribías a la madre.

Tú, intentando entrar
por las puertas de la poesía.
El Salón Dorado de la calle
de la Media Luna.

Todos a tus pies
el tiempo preciso
para sentirte entre los iguales.

Y la guerra.

Extraño pasaje desde la juventud a la nada.

Y poco a poco, el final se acercaba
                               inexorablemente.        


© 2013 Esther González. "Cuerpos lavados por los ríos".






Imagen cabecera: Puerta de Dijeaux, Burdeos. Fotografía de Silvia Sánchez.

Wilfred Owen vivió cerca de esta Puerta, uno de los muchos alojamientos que tuvo en Burdeos.
Decepcionado por su experiencia como ayudante de vicario, profesor de inglés explotado en Burdeos... Wilfred se alistó tarde, más por presión social que por convencimiento.
Llegó a Francia el 1 de enero de 1917, y su itinerario fue clásico: derrumbes, bombardeos, shellshock...
El frente le puso en contacto con poetas como Graves o Sassoon, que le facilitó cartas de presentación para Robert Ross y el círculo influyente que podían ayudarle a difundir su poesía, como así fue.
Falleció intentando atravesar un canal una semana antes de la fecha oficial del final de la guerra. 
En el Prefacio a su primer poemario, que no llegó a ver publicado, escribió:

"Este libro no trata de héroes (...) de hazañas, territorios ni nada que tenga que ver con la gloria, el honor, el poder, la majestad, el dominio o la fuerza (...) Mi tema es la guerra y la pena de la guerra (...) Todo lo que un poeta puede hacer hoy es alertarles. Por eso los verdaderos poetas deben decir la verdad."

sábado, 29 de octubre de 2016

El cuerpo está en el presente




El cuerpo es el lugar al que volver.
El tiempo al que volver.
La velocidad a la que volver.

El cuerpo
es el movimiento al que volver
el incendio
la lluvia
el polvo
la luz
la nada.

La campana y el tañido.


© 2016 Esther González.




"El cuerpo está en el presente... [lo natural] llega, está, y se va."
Chema Muela.


domingo, 23 de octubre de 2016

El miedo al otro. ("Defina "normal").


He visto la película “El contable”, dirigida por Gavin O’Connor y protagonizada por Ben Affleck, con guión de Bill Dubuque.

Mi intención no es escribir una crítica cinematográfica de la película, que algunos catalogarían como “de acción”; asimétrica en su calidad, quizá al pretender realzar aspectos que se suponen más comerciales; sino compartir algunas reflexiones positivas que, como espectadora, me ha sugerido.


El personaje principal (Chris) trabaja en su propia gestoría, una actividad laboral aparentemente normal que coexiste con una segunda vía, más arriesgada y oculta.

Lo excepcional es que se trata de un hombre autista, que ha alcanzado un nivel de socialización bastante alto, con sus rutinas y acentos personales, desconocidos para su cotidianeidad.


El hombre de hoy parte de un adolescente con este trastorno neurológico que convive con su hermano y un padre que, con extrema violencia, trata de inculcar en ambos la autosuficiencia y evitar el papel de víctima de su hijo mayor.

El actor Seth Lee interpreta al joven Chris

La película va desgranando una cierta crítica a los modos de las grandes corporaciones, y avanza con el joven Chris adquiriendo notable destreza en su autocontrol corporal y de interactuación, utilizando su extraordinaria capacidad matemática a servicios que van más allá de la declaración de la Renta; en una mezcla con una autodefensa violenta, imposible en otras circunstancias.

Sólo al final, en rápidas secuencias, conocemos el destino de la mayoría de sus suculentas ganancias con sus actividades extras: una residencia de niños con distinto grado de autismo, y la investigación de este trastorno.

También hay un llamamiento, con estas imágenes de fondo, a no temer a lo diferente. 

Porque detrás de la discriminación, los golpes, el acoso en grupo a niños y adolescentes, está el miedo “al diferente”. Al “otro”.

Sí, somos diferentes, dice la película, pero es sólo que nuestro cerebro funciona de otra manera (en el caso de las personas autistas); y muchos de estos niños no sabe cómo expresar sus pensamientos, su modo de ver el mundo.

No temer a lo diferente. 
Mira.





viernes, 21 de octubre de 2016

Lignario y vegetal, oscuro como un bosque a oscuras




Lignario y vegetal,
oscuro como un bosque a oscuras;
no hablo del deseo.

Hablo de estrangular la noche,
de que el cuerpo olvide;
eso es,
borrar la memoria del cuerpo
que tanto o tan poco dura.

Hablo   –no tanto de olvidar–
como de recorrer los bosques insalvables
que crecen para construirte fortaleza
de paredes sin piel.

No sea que vaciles,
no sea que no me desengañe.

A oscuras, como en un bosque oscuro,
no hablo del deseo.

Después del deseo   -o en él-
está el cuerpo que recuerda,
las paredes que defienden
para siempre, en el olvido,
lo que no se dió.


© 2004 Esther González. "A nuestros propios cuerpos".
Fotografía: Jover Cormac.

sábado, 8 de octubre de 2016

Mudra



No existe el deseo.

No existes tú.

Sólo lo que me da forma
o me vuelve vacío.

No especulo:

Respiro.


© 2016 Esther González.


Fotografía: Museo Etnográfico al Aire Libre, Rocca al Mare, Tallin, Estonia.
© Esther González.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Tu luz bajo una extraña lluvia




¿Soy tu luz? Tu luz brilla bajo una extraña lluvia, susurra tu nombre, se arrastra y avanza escuchando sólo canciones de amor.

Tarareo canciones de guerra, pero nunca pensando en tí. Trato de contener tu ausencia, una hemorragia que gota a gota me desvanece. 
Y no quiero hacer nada. 
Espero el momento en que me llames, en que estés, en que seas.

Rememoro tu cuerpo fuerte, suave, caliente. No es momento de sentimentalismos, sólo de conjurar este vacío. 

Ven a mí, dime que vaya. Ven a mí diciéndome que vaya. Repíteme que estoy sobre tu pecho, yo te recuerdo dormida. Háblame de tu abrazo. 

Ni antes ni ahora creo; escribo. Me dejo llevar por tí. Siempre con besos prendidos dentro de mi cabeza.
No puedo solo decir buenas noches. Quiero pensar que estás cerca.


"Marzo"
© 2015 Esther González.

domingo, 28 de agosto de 2016

Entre los árboles de semáforos






Entre los árboles de semáforos
me pareció ver un ciervo.

Pero volvió la cabeza
y eran tus ojos.





"Bolsillos en las piedras" 
© 2016 Esther González
Fotografía:  © Yoko Ishii