domingo, 13 de enero de 2019

Mi padre vio un lobo




Mi padre vio un lobo.

Castañas asadas
fueron su cena de Nochebuena
y la de sus siete hermanos en la niñez.
Comió un huevo por primera vez
a los veinte años.

La leche se la daban caliente
cuando había visitas.
Su madre murió en el último parto.
El era el penúltimo.
Al menos la madrastra puso orden
y fue buena con ellos.

En medio de la niebla de su mente,
cuando aún se sostenía de pie
y yo le ayudaba a orinar,
sujetaba con pudor sus pantalones medio caídos
y miraba al suelo
mientras yo le decía
que no pasaba nada y que se sentase en el inodoro.

Un día al atardecer,
cuando me marchaba,
incluso habló con claridad
y me dijo que cogiese el tren
en un lugar
donde no hay tren.

Nunca sabemos qué piensa o qué siente.
Sólo se apaga.

Mi padre, que vio un lobo.

© 2019 Esther González


sábado, 22 de diciembre de 2018

Sentiría una culebra eléctrica



No te besaría en los labios.

Sentiría una culebra eléctrica
rápida e inesperada en la espalda
un día de luz en las cejas
la cerradura enorme sin puerta que una llave abre
el jinete con ojos vendados sobre un caballo que no le conoce.

No te besaría en los labios.

Un reloj daría las horas sin sonido
un reloj se pararía en las miradas.

Recordaría el vuelo del halcón y los cernícalos
las nubes de grullas y vencejos
las acuarelas escurriendo flamencos.

No te besaría en los labios.

Abrazaría tu silueta a cincel
contendría la respiración y el universo entero
enterraría tu miedo y mis miedos.

Pero

no te besaría en los labios.

© 2018 Esther González


Imagen: Nure-Onna. Mitología japonesa. Pintura a mano de autoría desconocida (mediados s. XIX)

sábado, 8 de diciembre de 2018

En la piscina de Siloé




En la piscina de Siloé
busqué a los resucitados.

Había tantos
que no te vi.

La fiesta duró hasta la última hoguera,
hasta la última botella.

Sé que dormías porque te vi dormir,
y en tu rostro los ojos cerrados
hablaban de sueños.

Entrelazabas las manos y subía tu pecho,
tus labios llenos de pulso
me durmieron.

Subí sin escaleras ni pies
el camino al Sinaí.

No recuerdo si había camino.

Sólo que me alcanzabas
y compartías conmigo el agua.


[Siegfried Sassoon se reencuentra con sus camaradas
                                 y su amigo Robert Graves]


© 2018 Esther González.
"Cuerpos lavados por los ríos. (Los árboles invisibles)".
Imagen de cabecera: "City of David", de Yoav Dothan (2009).















Lectura y descarga gratuita sábado 8 y domingo 9 en https://www.amazon.es/dp/B07GCPHYKY

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sábado, 27 de octubre de 2018

Todo Berlín destruido






La ciudad es una herida interminable una avenida constante
de las visiones de los mil años humo y aliento último de los
libros quemados miran los estudiantes desde las escaleras
luego ojos de muchachos buscando comer cómo qué quién
ni siquiera los jóvenes de las baldosas tirados en las baldosas
son ahora los hombres baldosa que fueron baldosas antes
del impacto qué bien que soy acero ario.

Saldo inasequible impreciso.
Nunca muertos en las fotografías.

        © 2018 Esther González.
         "Cuerpos lavados por los ríos. (Los árboles invisibles)"
         Fotografía: http://counterlightsrantsandblather1.blogspot.com/
         (Landesarchiv Berlin, 1932)






miércoles, 26 de septiembre de 2018

Dublin (Áth Cliath) [O Clei] ,1900: Yo soy el hambre y el pan ...



DUBLIN  (Áth Cliath) 1900

Yo soy el hambre y el pan
el arpa y la hoz
el desahucio y la casa
el roble y el  trébol
los ojos de la Vaca Parda.

Yo soy el sexto hermano
el recién nacido muerto
la madre viuda
el pescador ahogado de Synge.

Yo soy el barco a Nueva York
el puerto y el faro
la espada y el disparo
la colina de los reyes de Tara.

Los ojos que escribieron el Libro de Kells
el clavel verde en la solapa de Wilde
el poema que escuchó Yeats
el agua del río Liffey.

Vestida con sacos de patatas
te bendigo
atravieso Dame Street
con los pies descalzos.




© 2018 Esther González.
"Cuerpos lavados por los ríos. (Los árboles invisibles)." 

lunes, 13 de agosto de 2018

"Poeta de veinte años ven" (A Charles Sorley).




un disparo en la cabeza     matar la poesía    poeta de veinte años ven   

mejor aquí    que en la ciénaga de cloros

un ladrillo desde un último piso    el espíritu de Dickens    a través del
humo de la chimenea

vi una vez     al lado de un árbol y la noche    los ojos de un zorro
mirándome 

quizá fuera una banshee  con piel de gata    ciénaga de la última lluvia    

espíritu del humo    disparo en la cabeza    desaparezco desapareces
 en el cloro

aviso:   no podremos vivir como hasta ahora    muertos sin boca    algo
de Escocia     veinte años    un disparo solo    no disparos.


"Cuerpos lavados por los ríos. Los árboles invisibles."
© 2018 Esther González
Imagen de cabecera: "Pietà" (1795). William Blake.

Enlaces



"Cuerpos lavados por los ríos.
(Los árboles invisibles)."

sábado, 2 de junio de 2018

Leyendo poemas de la dinastía Tang




Leyendo poemas de la dinastía Tang
pensé
en cómo escribir tu cuerpo.

Tendría que trazar una curva limpia,
sensual para el ojo de un rumiante,
y evocar al pájaro y al pequeño pastor.

Leyendo poemas de la dinastía Tang
adiviné un camino entre la hojarasca de plata
oculto con bambú.

Buscando poemas de la dinastía Tang
escuché al desierto.

Mi desierto hablaba con boca de arena
y manos tatuadas,
reía abriendo una puerta
en el firmamento de las siete esferas.

Leyendo poemas de la dinastía Tang
leí tu cuerpo en un árbol.

Florecía la jara y la lavanda;
mis dedos memorizaron la corteza
leyendo poemas de la dinastía Tang. 



"Bolsillos en las piedras"
© 2016 Esther González