domingo, 22 de enero de 2017

Ser mar azul, viento...







“Mi amor está en los mares”. Viejo Whitman.
Ser mar azul de nuevo
viento sur que guía a la inocencia
donde estás tú
y yo    y ese silencio que somos.


"Marzo"
© 2015 Esther González.


viernes, 6 de enero de 2017

Cierva blanca, perro verde, loba azul





Con tus patas golpeas la tierra
para preparar mi sueño.

Oh cierva blanca
perro verde
loba azul.

Hacia mí galopa Epona,
sus cascos me atraviesan
levantando un aire fuerte
lleno de polvo y hierba.

Brigit, la de los pozos,
la de las tres cabezas,
lava su pelo en cada jarra de agua
que bebo.

Madre Eire cuida de mí
desde la punta de mi pie más largo
hasta el último de mis cabellos.

Cierva blanca
perro de la pradera verde
loba azul y solitaria.


Mar de Bering. Mujeres, naturaleza y diosas.
Ed. digital © 2016 Esther González

Publicado en Amazon:


lunes, 26 de diciembre de 2016

Cómo son tus montañas




[Te] [preguntaría]
cómo son tus montañas.

Y me dirías
que pequeñas
suaves 
debajo de una sábana de algodón
debajo de la dermis y la epidermis
de la arteria torácica
de los paraesternales
de la fascia profunda
del epitelio pigmentario
de lo mesenquimal
del estrato basal
de la hipodermis
de los corpúsculos de Meissner.

Yo no podría dormir
sabiendo que no duermes
porque el viento azota los cristales de tu casa.

Y la Luna quiere saber
de mi boca
de tu boca
cómo son
tus montañas.


"Bolsillos en las piedras" 
© 2016 Esther González
Fotografía: "The Paps of Anu", Kerry, Irlanda.

domingo, 11 de diciembre de 2016

"Mar de Bering".



Musgo que me abrigas,
brezo azul que calzas mis pisadas,
cielo y bruma que adornas mi cabeza,
río que corres a la par del camino.

Busco la estrella de Sur
en las mujeres recostadas que forman las montañas
cubiertas de bosques y helechos.

La estrella del Sur
sobre las mujeres adormecidas junto al río y la casa,
embravecidas por un mar de arbustos
o sedosas como su piel de musgo.

Entonando cánticos que yo no escucho
bajan los árboles solitarios por sus caderas
hasta el lecho del río.

El agua es más caliente en las riberas
donde posan sus pies las mujeres dormidas
y anidan los animales que vuelan.


Mar de Bering. Mujeres, naturaleza y diosas.
Ed. digital © 2016 Esther González
Publicado en Amazon: goo.gl/fnxWuA


“Mar de Bering” son poemas de un tiempo más joven y virginal, poemas traídos por la naturaleza de las montañas y de los ríos; cuando los ojos bebían las curvas suaves del agua, buscaban seres alados y la boca leía despacio las descripciones del Libro de Kells o de la Vaca Parda.

Es una forma de decirte que son poemas nacidos del contacto directo con la naturaleza, de la observación y compañía de otros animales; de "re-ligarse" con las tradiciones orales celtas.

Dicen que el Mar de Bering cubre en la actualidad un puente de tierra que existió, hace miles de años, entre dos continentes.
Evocar ese nombre sonoro (Bering) y ese todo (Mar) quizá significaba para mí un algo desconocido,  que sólo se puede vadear con los pies desnudos y la verdad muy cerca: en el filo de los ojos y en la mano extendida, muchas veces, a tientas.

Naturaleza y espiritualidad, experiencia y evocación también están unidos.
Disfruta lo que haya para tí entre estos versos.
Esther González


jueves, 8 de diciembre de 2016

Construyendo Camelot




Yo y mis héroes.
Caballeros de Arturo
construyendo  Camelot
en el aire.

Gentiles con las damas
trovadores del amor
adalides de la Justicia.

Me bajo del caballo
y resopla.
Coge las riendas
y le sigo.

Hay un acantilado y luego un bosque
y luego un halcón.

Mira el mar
con ojos azules y verdes.

Un general romano piensa un instante
a dónde irá.

Brilla un cohete
se acerca el fosgeno.

Trovador, entonces.

Dibujando Camelot en el aire
con el dedo en el aire enguantado
de la guerra.

© 2013 Esther González. "Cuerpos lavados por los ríos".

                                                            David Jones, Mametz Wood. 
                                                                    Después.



Imagen: "Horse and Rider", de Elisabeth Frink (1975).


lunes, 14 de noviembre de 2016

Ella no es todo lo que has hecho




1.
ella no es   todo lo que has hecho   desperdicios se funden rotos   al fin
cromados   estacas de lágrimas   ángulos circulares

la sorpresa se acabó    la extrañeza del animal en medio del ensueño
súbitamente con los ojos abiertos   una certeza   de vientos sin espalda
fibras rojas

la herida está limpia y fresca   como un eco

2.
ella es rubia   morena   alta   no baja   ella es su pelo   llora   pero no por
ti   se levanta   pero no por ella

cruje esa noche sin luz   la noche se levanta   hay una baldosa suelta en 
la cocina   sin luz llora   ella no es


"Marzo"
© 2015 Esther González.

lunes, 7 de noviembre de 2016

Wilfred Owen: Por las puertas de la poesía y la guerra.



“If you knew what hands have been laid on my arm, in the night, along the Bordeaux streets, or what eyes play upon me in the restaurant where I daily eat (…)”
Carta de Wilfred Owen a su madre.

Joven, hace cien años.                                              
Un duro bigote perfilando
la boca sonriente,
los labios.

Aquellas noches en la ciudad francesa –Burdeos-
y los poemas.

“Si supieses qué manos se han posado en mi brazo”,
escribías a la madre.

Tú, intentando entrar
por las puertas de la poesía.
El Salón Dorado de la calle
de la Media Luna.

Todos a tus pies
el tiempo preciso
para sentirte entre los iguales.

Y la guerra.

Extraño pasaje desde la juventud a la nada.

Y poco a poco, el final se acercaba
                               inexorablemente.        


© 2013 Esther González. "Cuerpos lavados por los ríos".






Imagen cabecera: Puerta de Dijeaux, Burdeos. Fotografía de Silvia Sánchez.

Wilfred Owen vivió cerca de esta Puerta, uno de los muchos alojamientos que tuvo en Burdeos.
Decepcionado por su experiencia como ayudante de vicario, profesor de inglés explotado en Burdeos... Wilfred se alistó tarde, más por presión social que por convencimiento.
Llegó a Francia el 1 de enero de 1917, y su itinerario fue clásico: derrumbes, bombardeos, shellshock...
El frente le puso en contacto con poetas como Graves o Sassoon, que le facilitó cartas de presentación para Robert Ross y el círculo influyente que podían ayudarle a difundir su poesía, como así fue.
Falleció intentando atravesar un canal una semana antes de la fecha oficial del final de la guerra. 
En el Prefacio a su primer poemario, que no llegó a ver publicado, escribió:

"Este libro no trata de héroes (...) de hazañas, territorios ni nada que tenga que ver con la gloria, el honor, el poder, la majestad, el dominio o la fuerza (...) Mi tema es la guerra y la pena de la guerra (...) Todo lo que un poeta puede hacer hoy es alertarles. Por eso los verdaderos poetas deben decir la verdad."