lunes, 27 de julio de 2020

La arrolladora fantasía de la Naturaleza según Tokyo Genso.


"Asakusa". Tokyo Genso.


Templo Budista Sensoji, Asakusa, Tokio. Fuente: matcha-jp.com


 “Cuando vi Angkor Wat (en Camboya), me impresionó el modo en que la naturaleza envolvía esa enorme estructura. Era un espectáculo aterrador, pero también muy hermoso”.

Son palabras del ilustrador japonés, conocido únicamente por el apodo de Tokyo Genso, que la periodista Kaori Shoji recoge en su artículo en el Japan Times, sobre su obra “Tokyo Fantasy Collection”.


"Rainbow Bridge". Tokyo Genso.


Rainbow Bridge, Tokio. Fuente: tokiocheapo.com


Tokyo Genso -muy renuente a identificarse públicamente- ha imaginado distintos emplazamientos, referentes de la ciudad de Tokio, rediseñados por una naturaleza que continúa su expansión, vital y ajena a confinamientos y Covid-19, en ilustraciones que parecen enviadas del futuro; más propias del abandono de siglos que de semanas.


"Shibuya 109". Tokyo Genso.

 Shibuya 109, Tokio. Fuente: soranews24.com


"Ginza". Tokyo Genso.

Ginza, Tokio. Fuente: airenomada.com


Los desastres son terribles, pero quizá lo que es más terrorífico es el ansia de liberarse de los grilletes de esta sociedad moderna, ultracontroladora”.


"Shinjuku". Tokyo Genso.

Shinjuku, Tokio. Fuente: Japan-Guide.com


 “Tokyo Fantasy Collection” fue publicado por Geijutsu Shinbunsha Co. el 15 de mayo.

El estado de emergencia se había iniciado en Tokio durante el mes de abril.


Referencias:

Artículo de Kaori Shoji sobre la obra de Tokyo Genso:

https://www.japantimes.co.jp/news/2020/07/25/national/media-national/illustrator-tokyo-genso-presents-images-deserted-tokyo-never-looked-timely/

Traducciones: Esther González.

Blog de Tokyo Genso: https://ameblo.jp/tokyogenso/






domingo, 21 de junio de 2020

Para los animales no existe el tiempo








Para los animales no existe el tiempo.

Tienen hambre, comen, se alegran de verte.

Olisquean, te lamen.

Y luego, un día, de pronto,

te sientes muy cansado.



"Marzo. Poemas de amor y tiempo."
© 2015 Esther González


sábado, 6 de junio de 2020

Y despacio, despacio, despacio





Tú me propondrías un río, y yo elegiría el de los exploradores, y tú el mismo, y vería en tus ojos el mismo río, y sería mediodía, o domingo o lunes, o viernes; y despacio, despacio, despacio, recitaríamos un poema.

Aletheia continuaría detenida en una de las orillas de este mismo río, y yo, con retraso, te diría que quizá es casi verano con este calor, y tú sonreirías preguntándome por qué llevo sobre la piel sólo un libro. 
O no.

Tu cuerpo sería el calor, un domingo o un lunes, quizá viernes, luna seguro, y yo vería un río; y despacio, despacio, despacio, en él me sumergiría.

"Marzo. Poemas de amor y tiempo."
© 2015 Esther González


domingo, 19 de abril de 2020

"abriendo solo un poco los brazos para liberar al ave" (Ana Tapia)




Yo era un ave en pleno vuelo que lograba salvarse de las flechas
estaba embarazada y leía Solaris
masticaba la posibilidad del Océano
amaba a una mujer.
Luego pasaron los ciclos de la luna
aprendí a observar la soledad de las ciudades varadas en el tiempo


tú y yo buscábamos la tumba de Lem
en aquella ciudad
amparadas por el grito de los cuervos
te llamé con toda la fuerza de mis pulmones
porque había visto la tumba
estaba allí
llena de piedras superpuestas y de mensajes de amor y de chapas
de festivales de Sci Fi


viniste a mí pero ya estabas lejos
tu corazón embarcado
en el viaje más antiguo que existe
yo le dije todas esas cosas a Lem
se las dije sin saber
que ya estaba sola


después hicimos el camino hacia Auschwitz – Birkenau
donde una caracola hueca perforaba el aire
donde una niña se congeló los pies sobre la nieve
y hubo que amputárselos


no éramos nadie y éramos todo
entre aquella marabunta silenciosa
que miraba al Horror para no ver su corazón
haciéndose pedazos


cuánto amor sepultado en la nube de cenizas


ruego que la tristeza no sea contagiosa
dije, y después
algún día aprenderé a ver la Tierra desde lejos
como pájaro cósmico
me quedaré atrapada en el instante en que buscaba un navío enterrado
cerca del océano
y la piedad del agua lo traerá un día y otro y otro
para que no abandone la infancia
porque viajar hacia atrás es huir del dolor
y también atraparlo


una parte de mí aun conserva la mano sobre la tumba de Lem
tu sombra detrás, junto a los árboles
abriendo solo un poco los brazos para liberar al ave


alguien, por fuerza, tuvo que ver aquello desde fuera
las cosas no deben morir sin un testigo
quizás en aquel cementerio había millares
como mariposas mudas, invisibles
intentando mostrarme la acústica del mundo en aquel invierno
en que todo acabó


si hubiese mirado más allá habría visto
las pequeñas bocas de las nubes diciéndome no llores
y más arriba el viento de la ionosfera hinchado de promesas
y más arriba el color de la atmósfera que niega todas las fronteras
el íntimo lugar donde todo es posible
porque nada está hecho


y habría entendido
que el dolor es un nenúfar que flota en un océano
como líquido amniótico
de lo desconocido.




"La tumba de Stanislaw", poema de Ana Tapia.
En "Las ovejas radiactivas de Kolimá". Cazador de ratas, 2018.

domingo, 15 de diciembre de 2019

Nosotras, tierras de Duero

Estela funeraria romana (Villalcampo, Zamora):
"Consagrado a los dioses manes. Reburina falleció a los 70 años;
Anna murió a los 45 años de edad." Museo de Zamora.
Son frecuentes las estelas dedicadas a difuntas por otras mujeres.


  Tesoro de Arrabalde, Zamora.  Museo de Zamora.



"Santa Catalina de Alejandría", 1574 (Hospital de Sotelo)
 Museo de Zamora. Recuerda a reproducciones de la diosa frigia Cibeles.


Proximidades calle Puerta del Mercado. Toro, Zamora.



"Círculo de Zamora" (1905). Calle Santa Clara, Zamora. 





"La limosna", 1885. Nicanora Matilla.  Museo de Zamora.



"Nerón y Séneca", (detalle). Eduardo Barrón.
 Imagen de la diosa Minerva en parte superior.  Museo de Zamora.

 Medalla 1ª clase en Escultura. Exposición Nacional de Bellas Artes de 1904.
Propiedad del Museo del Prado, no llegó a ejecutarse en bronce.



"Mariposas nocturnas" (detalle), 1920. Carlos Verger Fioretti.
Museo de Zamora.



Decoración exterior actual. Local zona Plaza Mayor, Zamora.




"Mussía ", 1950. Delhy Tejero.  Museo de Zamora.



Fotografías: Esther González (septiembre 2019).

domingo, 3 de noviembre de 2019

"La Necesidad y los Sueños". Mercedes Merino.




Todo empieza muy despacio en la poesía de Mercedes Merino:

Fue en la
plaza de
Tirso…
acabamos hablando
de nuestras madres
tú y yo.
El resto había
desaparecido.


Y desde esas dos mujeres que hablan en la plaza, en el barrio de Gloria Fuertes y de tantas de nosotras, a mitad de “La necesidad y el sueño”, las puertas se abaten:

La puerta se cierra
y quedo justo
al lado de tu piel.


El tiempo es importante en estos versos:
                                   
Es un continuo el diálogo contigo


Un tiempo cómplice, consciente de su fugacidad: 

Miradas desviadas,
conversaciones apretadas,
intercambios rápidos…
Es tanto el deseo
y tan poco el tiempo
que verte y no verte
me mantiene en suspenso.




Mercedes cuenta una historia, en el tiempo y con el tiempo, que atraviesa todo el poemario:

… llegar a ti tan
serena, en
esta amalgama
de tráfico que
no ayuda en nada
al abrazo.


Las esquinas
cómplices
de esta ciudad
de un sueño
nos citan
a horas
sin tiempo.


El tiempo que prende y apaga una cerilla, esa luz en el cielo de la noche que no sabemos si hemos visto o no.

En esas noches de sombras,
cuando no hay luna,
imagino la luz de tu alcoba
y me duerno en un
ángulo de tus sueños.


El tiempo descarnado y encarnado.


Y en el tiempo, inevitablemente, quedan las cicatrices:

He mirado tantas veces
esa tenue línea azul
en tu piel…
Cada vez que te veo
compruebo que sigue ahí,
es como corroborar
que tú y yo
continuamos aquí,
un escalofrío
intenso recorre
mis entrañas.




Todo cambia, termina o se inicia.

Y si llegas…,
¿por qué te vas?
(Del poema “Luz en fuga).



Al final, buscamos el sosiego:
Se han traspapelado
los encuentros,
ya no busco contacto
entre tinieblas.
Una serena luz
alumbra desde dentro
regalándome instantes
de sosiego.


Qué es, sino volver a nosotras.



Lo vivido de verdad, intensamente, puede ser eterno, permanecer en nuestra eternidad, en el tiempo que somos:

Galopé a lomos del viento
por praderas inmensas…


Una “serena luz” se queda con la poeta.
Y ella, con un “sigamos escribiendo.”




domingo, 6 de octubre de 2019

Las fachadas de Semuret

Escuela de Música.Toro, Zamora.


Toro, Zamora.


 Toro, Zamora.


 Cine "Imperio". Toro, Zamora.


Toro, Zamora.


Zamora, Plaza de Sagasta.

 Zamora, esquina a calle Balborraz.


 Zamora, esquina a Rúa de los Notarios.


Zamora, calle Balborraz


Calle Santa Clara


Bajada calle Herreros, Zamora.



Semuret es uno de los nombres que se citan en los antiguos escritos en árabe para referirse a la ciudad de Zamora, “la capital de los gallegos”.

Lo explica así un cartel bien visible en el escaparate de una de las librerías visitadas, con ese nombre, centenaria, en la que conviven títulos que envidiarían muchos lugares de venta de libros de capitales más grandes, y las necesidades didácticas de los zamoranos más jovencitos.

Dice también el cartel que Semuret significa “Ciudad de las turquesas”; o “Ciudad rodeada de árboles”, si seguimos los dialectos bereberes.







Fotografías: Esther González.