jueves, 16 de noviembre de 2017

Crees que recordará tu nombre




¿Crees que recordará tu nombre?

El BOE,
las barcas del Retiro aquel febrero,
los desayunos,
cepillarse los dientes;
Dios, los chicos, aquella película
-mitad lobo, mitad hombre;
mitad mujer, mitad halcón-;
el Teatro Lírico Nacional,
mis ojos, [me quieres],
adiós.

Qué habrá sido de ti;
pensarás en mí
o no.

Seguirás siendo perfecta, como aquella canción.

Crees que recordará tu nombre.


© 2015 Esther González
Fotografía: Pepe "Campúa". Estanque de El Retiro, enero de 1952.

lunes, 30 de octubre de 2017

Volver a Lisboa




Algún día volverás a Lisboa
y no irás con la misma chica
ni serán tuyos los mismos amigos.

Y te sentirás idiota
por cuanto hayas hecho hasta entonces.

No creerás a tus recuerdos
ni a las fotografías perdidas
que aparecen.

Y sí, eras tú
pero ya no lo eres
ni quieres ser
el de siempre

Y, sí, la ciudad,
con sus plazas y defensas, y el mar,
y los versos de Sophia de Mello
escritos en el parque,
te preguntan si tú eres tú,
si sabes que has cambiado
y que no quieres ser tú
para siempre.


© 2015 Esther González
"Marzo. Poemas de amor y tiempo" (Amazon)
Fotografía: Jason Briscoe.

martes, 26 de septiembre de 2017

Como piedra desgastada por el agua







Como piedra desgastada por el agua
        yo ardo, fluyo
en cada pensamiento.

Como piedra en medio del río                     
        me desgasto.                                    

Y no importa.

Como piedra en medio del río
        aguanto tu paso

Y no importa.

Porque yo ardo, fluyo
        en cada pensamiento.

Ardo, fluyo
en cada pensamiento que te piensa



Marzo. Poemas de amor y tiempo.”
© 2015 Esther González
Amazongoo.gl/ckHm5u



domingo, 10 de septiembre de 2017

"Marzo", poemas de amor y tiempo.





Besaré tu piel una vez
y sólo miraremos la mar.

Como fantasmas seremos,
gaviotas en la playa.

Caminaremos ya sin luz,
las olas alejándose.


Marzo. Poemas de amor y tiempo.
© 2015 Esther González
Publicado en Amazon: goo.gl/ckHm5u

  


Poemas del amor inventado y del real, del que mal aprendimos y del que creíamos que podía ser.

Del que hemos sentido en su verdadera naturaleza; sin esperar, aceptando, la mano de tierra en la tierra de otra mano, que quiere o no.

Como múltiples puertas en un muro, algunas resultaron ser fantásticas pinturas que no llegaron a secarse; detrás de otras había un buen fuego y lagos tranquilos; otras, nos condujeron a lugares que no conocíamos pero a los que sentíamos que pertenecíamos. Bosques profundos, y pozos que también encontramos en nuestro interior.

Todo somos nosotros.
Nuestra mente, la tierra y lo inasible.




domingo, 18 de junio de 2017

Sobre la misma hierba




Cuando tú olvides,
yo seguiré recordando
aquella esquina,
nuestras manos unidas,
el insulto,
aquella calle
cuesta arriba.

El ropero con todos lo abrigos,
mis llaves
-que no te abrieron-,
el radiador que goteaba,
tu armario ordenado
impecablemente. 

Aquel día al lado del río,
sobre la misma hierba,
el perro que se quemaba con la plancha,
“no pienso en el futuro”,
tanta inteligencia sin usar.

Tus manos en mis bolsillos traseros,
         tu risa,
         tus mensajes,
         -en definitiva-
         tus juegos.

Luego viniste tú.

Como un viento intranquilo,
como una diosa de columnas
de templo perfectas
con voz
que nunca supo mi nombre
ni lo que contenía el nombre.            

(Había una vez un barquito chiquitito,
y el Capitán Tan, el tío Aquiles, y Valentina).
                 
"Bolsillos en las piedras" 
© 2016 Esther González

Pintura de Konstantin Sómov (Lady with the dog relaxing on the lawn).

lunes, 22 de mayo de 2017

Las cosas que importan




No quiero esperar ya
a las cosas que importan;
causan el vacío
de las cosas que importan.

La mirada escéptica bajo un sombrero
de explorador que se cae a pedazos.
La espera agotadora y sin aliento que se vuelve ansia
y después indolencia
a las cosas que importan.

Las cosas que importan
pasan cada día invisibles, intangibles,
inalcanzables y próximas,
en huida y cercanas
para que sean importantes.



© Esther González
Voces Nuevas (XIII Selección). Colección Torremozas. Mayo 2000.

Imagen: 
Gertrude Bell a caballo, junio 1900, en el monumento funerario de Kubbet Duris. Duris, Líbano.

sábado, 4 de marzo de 2017

Cuando las piedras pronuncian mi nombre




El cuerpo pregunta, y yo le respondo
que fui oscuridad, estrella, polvo;
que es cierto que habité
en los tallos de las plantas, en sus raices;
que me deslicé como gota de agua
por los precipicios de las chorreras.

Que sólo estoy dentro
y tiemblo de emoción
cuando las piedras
pronuncian mi nombre secreto,
mi nombre de metal,
para recordarme de dónde vengo
y así, no me pierda.


"Mar de Bering. Mujeres, naturaleza y diosas"
Ed. digital © 2016 Esther González
En Amazon: goo.gl/fnxWuA




“Mar de Bering” son poemas de un tiempo más joven y virginal, poemas traídos por la naturaleza de las montañas y de los ríos; cuando los ojos bebían las curvas suaves del agua, buscaban seres alados y la boca leía despacio las descripciones del Libro de Kells o de la Vaca Parda.

Es una forma de decirte que son poemas nacidos del contacto directo con la naturaleza, de la observación y compañía de otros animales; de "re-ligarse" con las tradiciones orales celtas.

Dicen que el Mar de Bering cubre en la actualidad un puente de tierra que existió, hace miles de años, entre dos continentes.
Evocar ese nombre sonoro (Bering) y ese todo (Mar) quizá significaba para mí un algo desconocido,  que sólo se puede vadear con los pies desnudos y la verdad muy cerca: en el filo de los ojos y en la mano extendida, muchas veces, a tientas.

Naturaleza y espiritualidad, experiencia y evocación también están unidos.
Disfruta lo que haya para tí entre estos versos.
Esther González

domingo, 12 de febrero de 2017

El dolor y el deseo son un par de caballos



El dolor y el deseo son un par de caballos
que te miran de pie,
en la cocina.

Cuarenta y ocho horas
y lo dejan todo perdido.
Estiércol.
Paja.
Orina.

Les dices que se vayan
         y no se mueven.

Con una brizna de hierba
en la boca,
te observan sin parpadear.

Cabalgan mientras duermes,
dormitan todo el día.

Contemplan el cielo, abstraídos,
haya o no haya luna.

Aprendí
que a los caballos y a los perros
hay que darles todas las vueltas posibles
sin que toquen el suelo
y marearlos,
y agotarlos.

Afortunadamente,
el dolor y el deseo
se llevan bien.

A veces los confundo, virginales y oscuros.

A veces, si no los miro,
             desaparecen.



"Marzo"
© 2015 Esther González.
Imagen: "Caballos". Logan Cole (via @kulturtava)

sábado, 4 de febrero de 2017

A Jose, ya hace un año



La última vez que te vi fue en otro entierro, y declinaste con rubor el ofrecimiento de acercarte a casa; desapareciste por una trocha que sólo tú conocías


Fui a ver a tu madre, recorrí con mis primas la casa de la niñez.
Subí la cuestecita donde me embistió aquella vez una cabra, y vi la cabeza de un perro encadenado en la esquina de la vieja panera.


Tu enorme Toby, siempre atado porque se tira a lamer a la gente, no porque muerda.


Nos perdimos buscando el cementerio. Fue como un “enterramiento en el cielo”, en los mismísimos Jardines de Babilonia, jardines de lápidas: Había que subir todas las escaleras a lo largo de una colina, tu sepultura queda arriba del todo.
Luego, sólo una verja.


En Google hallé una única entrada con tu nombre, que ya no se encuentra, la de tu fallecimiento.

Toby continúa esperándote.
Mirando fijamente el camino.  

                                                                                A Jose



domingo, 22 de enero de 2017

Ser mar azul, viento...







“Mi amor está en los mares”. Viejo Whitman.
Ser mar azul de nuevo
viento sur que guía a la inocencia
donde estás tú
y yo    y ese silencio que somos.


"Marzo"
© 2015 Esther González.


viernes, 6 de enero de 2017

Cierva blanca, perro verde, loba azul





Con tus patas golpeas la tierra
para preparar mi sueño.

Oh cierva blanca
perro verde
loba azul.

Hacia mí galopa Epona,
sus cascos me atraviesan
levantando un aire fuerte
lleno de polvo y hierba.

Brigit, la de los pozos,
la de las tres cabezas,
lava su pelo en cada jarra de agua
que bebo.

Madre Eire cuida de mí
desde la punta de mi pie más largo
hasta el último de mis cabellos.

Cierva blanca
perro de la pradera verde
loba azul y solitaria.


Mar de Bering. Mujeres, naturaleza y diosas.
Ed. digital © 2016 Esther González

Publicado en Amazon: